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martes, 29 de diciembre de 2009

Un recuento del 2009

2009 fue un año extraño. En un principio parecía que se iban a cumplir todas mis metas: subiendo escalones en Juvam, obteniendo buenas notas en la universidad y afianzando mis amistades. Mis éxitos iban en alza. El punto màs alto lo alcancé en julio, precisamente en la reunión de la Junta Nacional de Juvam donde fui elegido como presidente. En ese momento estaba de buen ánimo para emprender dos objetivos: recuperar la comunicación con el Indivisa Manent de mi colegio y comenzar a buscar contactos para viajar a Madrid en 2011. Incluso, antes de la reunión de la Junta Nacional ya empezaba a gestionar mi proyecto clave del 2009:  la obtención de la sede de la X Acampada Amigoniana para Villavicencio, al conseguir el consentimiento de los Hermanos de la Salle para usar una finca de ellos.

Después vendría lo inesperado. Mi padre se fué. Sin espera, sin avisar, pero mejor que fuera sin agonía. No sé por qué pasó, todo fue tan rápido para mí y mi familia que hasta ahora no entendemos aquel designio de Dios. Mi ánimo se vino abajo y no tenía ganas de hacer mucho. La Acampada Nacional en la Costa era lo más próximo y tenía dudas de ir por mis compromisos universitarios. Pero con este acontecimiento, definitivamente no iría. Cierta persona me diría el día de las exequias "Es mejor que vaya"... Le hice caso.

Luego me reencontraría con el IM, fue una alegría muy grande porque nunca pensé que después de tanto tiempo me siguieran teniendo la misma confianza. Fue un día en el que me reencontré con gente que no veía hace casi dos años y después de todo lo pasado me brindaron su apoyo. Ocurrió lo mismo con la gente de Juvam el día del Montañismo Mariano, un mes después, cuando estuve en mi primer evento oficial como Presidente de la Junta Nacional.

Vendría la Acampada Nacional en la Costa, y con ella un sacrificio de horas de clase, (de nada sirvió presionar que la Acampada se cruzara con un fin de semana). Y resultó un total éxito (Ver aquí). Exito para el movimiento, los frailes, los jóvenes, pero no tanto en la gestión presidencial y el espíritu asociacionista. Eso merece mención aparte  en la evaluación del año. Al menos mis reclamos remotos de legitimidad sobre la Junta Nacional tuvieron efecto y al menos los jóvenes de la Acampada se enteraron de quiénes eran sus representantes. Luego de la Acampada, se realizarían algunas visitas a las comunidades de Sasaima, el IM del ITC y una visita fallida a la Chaparrita (¡No había nadie!). Ah, y un programa grabado en Radio María en octubre. En noviembre se intentaría hacer un paseo de finalización de actividades, propuesto por Fray Juan Manuel, pero finalmente no se realizaría.

En conclusión, el 2009 estuvo lleno de matices, tuvo sus altas y bajas, me hizo ver cosas que no hubiera podido percibir de otra forma, pero sobre todo me dio muchas enseñanzas. Ahora, en el 2010 habrá que trabajar duro por las metas que se ven en el horizonte. Será un año intermedio, será el año previo a Madrid.

JMJ Madrid 2011 - 600 días

El tiempo comienza a acortsrse, ya va a comenzar el 2010 y eso indica que muy pronto sólo un año nos va a separar de nuestra meta: Madrid

Durante estos 100 dias ha sido poco lo que se ha hecho. Más bien me han llegado varias solicitudes al grupo de XT3: Misión Madrid de personas interesadas en asistir a la JMJ pero aún no les he respondido.

Por otro lado, no he vuelto a las reuniones de la parroquia La Medalla Milagrosa: poco antes de aisitir a la Acampada Amigoniana en Barranquilla me llegó un correo de la lider del grupo con un mensaje bastante sugerente de la inclusión que ciertos grupos le dan a las personas provenientes de afuera... Y eso que falta mucho tiempo para la Jornada

En fín, deberá hacerse mucho durante los próximos 100 días para que el sueño de Madrid no se quede en eso... Trataré de aprovechar la universidad, amigos cercanos de la familia, mi puesto en la Junta Nacional de Juvam y la confianza que me tienen algunos lasallistas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Movimiento Juvenil o Movimiento Eclesial de jóvenes?

Interesante pregunta que me surge a partir de mis investigaciones sobre movimientos sociales...

Esperen una pequeña reflexión, una vez yo salga de mis obligaciones académicas...Mientras tanto, se puede comentar

viernes, 16 de octubre de 2009

Quebrando la Historia

Este artículo lo escribí para el boletin especial de JUVAM que saldrá la próxima semana con motivo de la IX Acampada Juvenil Amigoniana 2009. Ésta se llevó a cabo hace poco en Sabanagrande (Atlántico) municipio cercano a Barranquilla. Pero yo me adelanto. Disfrútenlo.

No fue fácil para nadie aceptar este reto, por lo menos para los que estaban a mi alrededor, empezando por los frailes, las comunidades e incluso, yo mismo. ¿Qué era una Acampada en la Costa? Despegarnos de lo que habíamos hecho antes: viajes en el interior del país, con una organización relativamente “sencilla” y que no necesitaba de tantos gastos en dinero. Por el contrario, esta acampada nos exigió demasiado, pero el sacrificio valió la pena porque esas experiencias vividas fueron más valiosas que las cosas que tocó hacer para llegar hasta allá.

Muchos decían: “No creemos en esa Acampada”, es muy lejos, la gente no tiene plata para ir a ese evento. Pero cada uno recurrió a lo que tenía. Entonces, ¿Por qué resultaron más de 150 personas congregadas en el Hogar Luís Amigó de Sabanagrande? Por algo sería: porque Dios lo quiso así o también porque somos capaces de hacer lo que nos propongamos. Eso es una señal de fortaleza, con eso podemos saber que a pesar de las carencias económicas o de la logística necesaria, nosotros, como jóvenes, hemos sabido trabajar juntos para alcanzar esta meta. Y nos podemos sentir orgullosos de ello. ¿Que cosa es más especial que ver a un Juvam unido en un lugar del país, donde se puede ver a representaciones de comunidades de todo el país hablando en el mismo lenguaje? Creo que nada. O quizás sí, ser parte de esa experiencia, experimentarlo de alma y corazón.

Por eso, algo importante en la Acampada fue la gente que asistió: aunque no pudiesen asistir representaciones de todas las comunidades Amigonianas de Colombia, los que fueron se hicieron sentir. Será difícil olvidar el ánimo inextinguible de los antioqueños, la constancia de los vallunos, la alegría santandereana a pesar del tamaño de la delegación, y la fuerza de los que veníamos del centro del país. Y es imposible olvidarse de los anfitriones: nunca la presencia de amigonianos de la Costa había sido tan grande y gracias a estas personas, el ambiente no pudo ser más cálido. Igual que el clima que nos acogió durante esos tres días.

Y a este viaje no le podía faltar su carácter emotivo. Para muchos fue “su primera vez” en el mar. En cualquier parte se puede encontrar una piscina, incluso en el frío de Bogotá pero en un país como el nuestro, el mar es un privilegio de pocos. Y estando en una acampada tan cerca del mar, sería una verdadera desilusión no contemplarlo y disfrutarlo para los que no lo conocían. La euforia por llegar a la playa era para muchos incontenible, y cuando lo hicieron, ¿quién los sacaba de allí? Había que disfrutar del momento hasta que alcanzaran el tiempo, las fuerzas, y la emoción.

¿Qué fue especial en esta Acampada? Todo, de principio a fin, desde la partida en nuestros lugares de origen hasta retornar al mismo sitio, las experiencias, y las personas. Amigonianos: lo hicimos. Todo fue un éxito. Definitivamente, quebramos la historia. Y tenemos la oportunidad de seguirlo haciendo, si nos lo proponemos, y con este encuentro nos dimos cuenta que se puede.

martes, 13 de octubre de 2009

Jamás Rendirse

Lo dije primero en Twitter: Se perdió la sede para Villavicencio para la X Acampada Juvenil Amigoniana del 2010.

Pero, ¿Realmente se perdió? Aquellos lasallistas con los que me he relacionado y los amigonianos que han seguido mis propuestas pueden muy bien saber que no.

Lo que cayó derrotada en el segundo lugar fue simplemente una sede: un lugar caracterizado por el calor pero también por la belleza del llano, vencido por las también hermosas montañas boyacenses. Eso fue lo que se perdió pero aquí en este punto apelo a lo que dije allá en Sabanagrande al hacer la defensa final de Villavicenc'10

"Yo no estoy proponiendo sólamente una sede, sino una nueva forma de hacer acampadas"

Lo que estaba proponiendo era superar las barreras del carisma amigoniano, acudir a otras comunidades religiosas para que tanto Terciarios como Terciarias pudiesen hacer alianzas, conocer nuevos lugares, y sobre todo, que los jóvenes tuviesen la oportunidad de interactuar con personas de otro movimiento juvenil católico para darse cuenta que somos parte de lo mismo.

El punto es: separados podemos desarrollarnos pero podemos llegar a un punto donde no podamos más: asociados con otros podemos impulsar una nueva fuerza que pueda hacer todo lo que se proponga. Al fin y al cabo, nos llamamos movimientos.

Y lo reconozco, para ello no era indispensable hacer una Acampada en Villavicencio. Era el lugar que hubiese favorecido más ese pequeño experimento. Pero no el único.